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¿La piel se acostumbra a la crema cutánea? Descúbrelo y optimiza el reemplazo de tus tratamientos faciales

  •  La piel no se acostumbra. Lo que sucede es que durante las primeras semanas de uso los cambios se hacen más evidentes, pero mientras ella no altere su positivo resultado no habría motivo para sustituirla.
  • Una vez conseguido los efectos producto de las cremas el resultado seguirá presente pero de manera menos notoria. Jamás se detendrá.
  • Los efectos evidentes en un principio y mantenidos de manera más leve en el tiempo suponen el desafío de estar atenta a futuros cambios de la piel.
  •  Sabido es que la piel necesita agua para mantenerse bella y saludable, pero además de la ingesta ideal de dos litros de líquido al día, puedes obtener sus beneficios de otras fuertes como la humedad ambiental.
  • Te proponemos rodearte de ambientes húmedos y hacer mucho más efectivo el resultado de tus cremas a partir de los 30.
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La piel no se acostumbra. Lo que sucede es que durante las primeras semanas de uso los cambios se hacen más evidentes, pero mientras ella no altere su positivo resultado no habría motivo para sustituirla.
  •  La piel no se acostumbra. Lo que sucede es que durante las primeras semanas de uso los cambios se hacen más evidentes, pero mientras ella no altere su positivo resultado no habría motivo para sustituirla.
  • Una vez conseguido los efectos producto de las cremas el resultado seguirá presente pero de manera menos notoria. Jamás se detendrá.
  • Los efectos evidentes en un principio y mantenidos de manera más leve en el tiempo suponen el desafío de estar atenta a futuros cambios de la piel.
  •  Sabido es que la piel necesita agua para mantenerse bella y saludable, pero además de la ingesta ideal de dos litros de líquido al día, puedes obtener sus beneficios de otras fuertes como la humedad ambiental.
  • Te proponemos rodearte de ambientes húmedos y hacer mucho más efectivo el resultado de tus cremas a partir de los 30.

Con los años, hidratar el cutis no es suficiente. Si tu piel cambia con la edad, tu crema también tiene que cambiar conforme sus necesidades. Y si hasta los 20 la hidratación era primordial, después de los 35 vale la pena cambiar este objetivo hacia productos con colágeno, retinol y calcio dependiendo de la década en la que te encuentres. ¿Pero basta simplemente en reemplazarla o existe un periodo de adaptación de la piel entre un producto u otro? Hoy desciframos esta incógnita.

Cambiar los envasados capilares cada trimestre puede ser una práctica habitual para tratar tu cabello, sin embargo ella está lejos de replicarse al tratar a tu piel. Además de la hidratación, conforme cumples años, la piel necesita de componentes especiales que promueven elasticidad o rigidez, los cuales no operan bajo la teoría de acostumbramiento que guía el comportamiento capilar. La fase de adaptación entre una crema y otra, o su reemplazo porque sientes que ha dejado de funcionar no son válidas. A continuación te darás cuenta como pasar de un tratamiento a otro de manera completamente efectiva.

No es cuestión de costumbre
La necesidad de reemplazar un producto cutáneo no es superficial. Cambiar a menudo el envasado no es bueno. Si bien no es que la piel se acostumbre a un producto y luego de un tiempo pierda su efectividad, si no se ven cambios negativos quiere decir que el envasado sigue funcionando bien pues la modificación frecuente podría sensibilizar la dermis frente al exceso de principios activos. Es más, el producto sólo debería cambiar según las necesidades de la piel mutan, cerca de los 35, 45 y 55. 

La piel no se acostumbra. Lo que sucede es que durante las primeras semanas de uso los cambios se hacen más evidentes, pero mientras ella no altere su positivo resultado no habría motivo para sustituirla. Incluso podrías pasar una década usando una crema de la misma marca y los mismos objetivos antes de buscar otros principios activos acorde a tu edad. 

Es claro que los beneficios de hidratación, antimanchas o antiedad se aprecian con mayor notoriedad en las primeras semanas de uso pues la piel "necesita" de estos productos. Una vez conseguido los efectos ellos seguirán apareciendo pero de manera menos notoria, pero jamás se detendrán.

Los efectos evidentes en un principio y mantenidos de manera más leve en el tiempo suponen el desafío de estar atenta a futuros cambios de la piel. A medida que pasan los años la nutrición y los componentes antiedad son primordiales, pero también debes tener en cuenta factores ambientales como el contexto en el que vives: si es seco necesitarás de ciertos ingredientes, y si es húmedo deberás favorecer otros.

IMPULSA A TUS CREMAS: La importancia de la humedad ambiental
Sabido es que la piel necesita agua para mantenerse bella y saludable, pero además de la ingesta ideal de dos litros de líquido al día, puedes obtener sus beneficios de otras fuertes como la humedad ambiental. Esta no sólo es natural de países de climas tropicales sino también puede provocarse con aparatos eléctricos beneficiosos para el rostro.

Según expertos, una piel que pierde humedad debido a exposición solar u entornos secos tendrá como consecuencia células menos cohesionadas y por ende más susceptibles a la descamación. Y como no queremos que esto suceda a tu cutis te proponemos rodearte de ambientes húmedos y hacer mucho más efectivo el resultado de tus cremas a partir de los 30.

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