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¡Prepárate para el frío! Los beneficios de la mascarilla antes y después de exponerte a bajas temperaturas

  • ANTES: Una de las técnicas más simples y afectivas para combatir los efectos del frío de los próximos meses es aumentar el grosor de la capa de tu hidratante facial.
  • ANTES: Cada tipo de piel cuenta con productos recomendados antes de la exposición al frío. Mientras las pieles normales a mixtas deben refugiarse en cremas y mascarillas de tratamiento hidratantes previo a salir de casa, las secas y sensibles pueden orientar el cuidado hacia productos cuyo objetivo sea la nutrición.
  • DESPUÉS: Para hacer frente a este efecto inverso en temperatura, lo más recomendable es acondicionar la piel con el uso de una mascarilla de tratamiento.
  • DESPÚES: El resultado tras su uso, dos veces por semana tendrá dos misiones, la primera de ellas protegerá el rostro y la segunda reparará los posibles daños ocasionados.
  • DESPÚES:  Las pieles sensibles son las que más protección necesitarán, ya que los cambios de temperatura entre exterior e interior hacen que la piel se irrite y pueda enrojecerse con facilidad.
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ANTES: Una de las técnicas más simples y afectivas para combatir los efectos del frío de los próximos meses es aumentar el grosor de la capa de tu hidratante facial.
  • ANTES: Una de las técnicas más simples y afectivas para combatir los efectos del frío de los próximos meses es aumentar el grosor de la capa de tu hidratante facial.
  • ANTES: Cada tipo de piel cuenta con productos recomendados antes de la exposición al frío. Mientras las pieles normales a mixtas deben refugiarse en cremas y mascarillas de tratamiento hidratantes previo a salir de casa, las secas y sensibles pueden orientar el cuidado hacia productos cuyo objetivo sea la nutrición.
  • DESPUÉS: Para hacer frente a este efecto inverso en temperatura, lo más recomendable es acondicionar la piel con el uso de una mascarilla de tratamiento.
  • DESPÚES: El resultado tras su uso, dos veces por semana tendrá dos misiones, la primera de ellas protegerá el rostro y la segunda reparará los posibles daños ocasionados.
  • DESPÚES:  Las pieles sensibles son las que más protección necesitarán, ya que los cambios de temperatura entre exterior e interior hacen que la piel se irrite y pueda enrojecerse con facilidad.

La piel del rostro no sólo es la más delicada sino también la que más sufre a causa del clima frío. Si en los próximos meses deberás pasar gran parte del día a exteriores, o bien te preparas para la temporada de nieve junto a la cordillera, hoy nos adentramos en algunas recomendaciones para preparar tu cutis previo y posterior a la exposición.

Las bajas temperaturas, que comienzan a sentirse gran parte del día y en gran parte del país, no sólo obligan a reforzar las capas de ropa, sino a acciones complementarias para proteger la piel, instancia en que las cremas hidratantes y mascarillas multiplican su importancia. ¿La razón? antes y después ellas pueden ser las responsables de un otoño/invierno sin indicios de resequedad.

Medidas a tomar antes de entrar en contacto con el frío

Una de las técnicas más simples y afectivas para combatir los efectos del frío de los próximos meses es aumentar el grosor de la capa de tu hidratante facial. Si en temporadas calurosas puedes pasar una mano fina del producto, durante los meses de bajas temperaturas lo indicado es reforzar aquella capa, siendo más gruesa y esperando unos minutos a que impregne y sea absorbida por la piel.

En esta misma línea, debes saber que cada tipo de piel cuenta con productos recomendados antes de la exposición al frío. Mientras las pieles normales a mixtas deben refugiarse en cremas y mascarillas de tratamiento hidratantes previo a salir de casa, las secas y sensibles pueden orientar el cuidado hacia productos cuyo objetivo sea la nutrición. Las pieles grasas, por su parte, si bien no sufren demasiado producto del frío, igualmente deben seguir las rutinas de limpieza e hidratación recomendadas tanto para el día como para la noche.

Cuidados de regreso a casa

Si durante horas o días estuviste frecuentemente expuesta a bajas temperaturas, la vuelta a casa y permanencia en ambientes más cálidos también deberá estar determinada por rutinas específicas. Para hacer frente a este efecto inverso en temperatura, lo más recomendable es acondicionar la piel con el uso de una mascarilla de tratamiento. El resultado tras su uso, dos veces por semana tendrá dos misiones: la primera de ellas protegerá el rostro y la segunda reparará los posibles daños ocasionados. Tras el frío, la piel estará más receptiva y absorberá cualquier producto hidratante. 

Según el tipo de piel, deberás tener más o menos resguardos. Las pieles sensibles son las que más protección necesitarán, ya que los cambios de temperatura entre exterior e interior hacen que la piel se irrite y pueda enrojecerse con facilidad. La salida es el uso de una mascarilla facial que aumente las defensas, para que la vuelta a la rutina no ocasione escamas ni cambio de textura al tacto.

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