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Secretos para que tu masaje facial complemente la acción de la mascarilla

  • El lugar correcto desde donde comenzar es desde arriba del pecho ya que, cuello y escote, ambos, denuncian el paso del tiempo con arrugas visibles. Parte con movimientos ascendentes suaves sin ejercer demasiada presión.
  • Al pasar por el cuello utiliza los nudillos de tus manos, con lo que conseguirás un masaje efectivo y a la vez relajante.
  • Una vez en la mandíbula, lo correcto es deslizar tus manos en ambas direcciones del rostro, guiándote en el ascenso por tus músculos faciales. Los movimientos deben seguir siendo suaves a pesar de la contextura más firme de la zona.
  • Cerca de los ojos debes buscar el hueso alrededor de la mirada y continuar con pequeños golpes hechos con la yema de los dedos. Puedes cerrar los ojos y masajear de la misma forma el párpados.
  • En cuanto a la frente, debe buscarse su centro de desde ahí masajear con todos los dedos, de manera ascendente hasta llegar a la sien.
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El lugar correcto desde donde comenzar es desde arriba del pecho ya que, cuello y escote, ambos, denuncian el paso del tiempo con arrugas visibles. Parte con movimientos ascendentes suaves sin ejercer demasiada presión.
  • El lugar correcto desde donde comenzar es desde arriba del pecho ya que, cuello y escote, ambos, denuncian el paso del tiempo con arrugas visibles. Parte con movimientos ascendentes suaves sin ejercer demasiada presión.
  • Al pasar por el cuello utiliza los nudillos de tus manos, con lo que conseguirás un masaje efectivo y a la vez relajante.
  • Una vez en la mandíbula, lo correcto es deslizar tus manos en ambas direcciones del rostro, guiándote en el ascenso por tus músculos faciales. Los movimientos deben seguir siendo suaves a pesar de la contextura más firme de la zona.
  • Cerca de los ojos debes buscar el hueso alrededor de la mirada y continuar con pequeños golpes hechos con la yema de los dedos. Puedes cerrar los ojos y masajear de la misma forma el párpados.
  • En cuanto a la frente, debe buscarse su centro de desde ahí masajear con todos los dedos, de manera ascendente hasta llegar a la sien.

Como sabrás, el cuidado del rostro no solo radica cremas aplicadas en el óvalo facial. La forma de añadirlas podría ser clave al ver sus efectos, siendo estos más rápidos y duraderos. ¿En qué enfocarse entonces? La respuesta está en los masajes, por eso hoy te contamos detalles sobre cómo realizarlos.

La adición de crema facial para la mayoría de las mujeres no tiene mucha ciencia, pero lo cierto es que detrás de ella si existen secretos que pueden hacerla más efectiva. Los movimientos al aplicarla, la dirección en la que se hace, el lugar por el cual se comienza y termina, todos influyen en un mejor resultado.

Del pecho a la frente: masaje facial, paso a paso

El lugar correcto desde donde comenzar es desde arriba del pecho. Pensar que el óvalo facial es el único sector que necesita atención es un error, ya que cuello y escote, ambos, denuncian el paso del tiempo con arrugas visibles. Parte con movimientos ascendentes suaves sin ejercer demasiada presión.

Al llegar al cuello puedes continuar con movimientos ascendentes, ahora utilizando los nudillos de tus manos, con lo que conseguirás un masaje efectivo y a la vez relajante.

Una vez en la mandíbula, lo correcto es deslizar tus manos en ambas direcciones del rostro, guiándote en el ascenso por tus músculos faciales. Los movimientos deben seguir siendo suaves a pesar de la contextura más firme de la zona respecto a cuello y escote.

Una vez cerca de los ojos, una de las zonas más delicadas del rostro, debes buscar el hueso alrededor de la mirada y continuar con pequeños golpes hechos con la yema de los dedos. Puedes cerrar los ojos y masajear de la misma forma el párpados. 

En cuanto a la frente, debe buscarse su centro de desde ahí masajear con todos los dedos, de manera ascendente hasta llegar a la sien. La nariz también puede incluirse en esta rutina de masajes con movimientos circulares, suaves y ascendentes.

Al terminar de aplicar tus cremas, realiza una pasada general de golpecitos por todo el rostro, lo que activará la circulación sanguínea. Y si quieres un shock de relajación final te recomendamos aplicar una toalla fría o húmeda sobre el rostro, dejándola actuar unos 5 minutos. Ella podría contribuir a reafirmar la piel, potenciando su vitalidad.

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